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domingo, 6 de marzo de 2011

Los katas y la armonía del cuerpo





Como se suele decir: para gustos colores y siempre se encuentran compañeros que no les gusta trabajar una de las partes más tradicionales de las artes marciales. Yo soy de la opinión de que son necesarios por su indiscutible potencial, su simple trabajo (que muchas veces no tiene nada de simple) ya es una buena, muy buena manera de entrenarse.

En los katas, como le sucedería a un bailarín que tiene que memorizar una secuencia de movimientos, se precisa ineludiblemente concentración y tranquilidad; a la hora de realizarlo ya sea para un jurado o para subir de grado, transmitir serenidad es una de las claves. Desde luego, la memoria y coordinación son gran parte de un trabajo físico y mental, por lo que se acaban obteniendo mejoras de ambas en otras parcelas de la vida.

Físicamente trabaja la resistencia y la potencia, el control postural, la técnica, la resistencia estática o isométrica, el equilibrio, la flexibilidad dinámica, la proyección del Qui y seguramente alguna cosa más que me dejo atrás. Otro de sus puntos fuertes es que todo lo que acabo de mencionar se trabaja de un modo integral, de pies a cabeza, utilizando todo el cuerpo en su desarrollo, a veces la flexibilidad o el trabajo isométrico incide más en las piernas pero por sí sólo es completo y específico al mismo tiempo.

Los katas son bellos en todas sus formas: con manos vacías, con armas, acrobáticos... al final justifican y dan sentido práctico a las técnicas.
Para mí es la expresión del propio cuerpo, del estilo marcial y del arte de cada artista.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Actitud marcial



Lo he podido ver recientemente y he descubierto esta condición dentro del deporte que practico, sin la cual difícilmente puedes alcanzar metas altas.

¿Cómo se definiría este término?
La actitud marcial se hace pero también se nace con ella, creo que esto es una forma de definirlo porque se lleva dentro, fluye en nuestro interior y sale al exterior mediante la expresividad del artista. Los Maestros son un claro ejemplo de esta actitud de serenidad y consciencia.

Yo no me había dado cuenta de la importancia que se le da a este aspecto hasta que te mides con otros competidores y tienes a unos jueces delante que valoran el conjunto global de un deportista completo. Es un todo; la mirada, tu postura corporal, el respeto con el que te diriges y actúas hacia los demás, el Qui, la energía y por supuesto, tus facultades técnicas y físicas: la fuerza, agilidad, coordinación, expresividad, énfasis y limpieza de movimientos con los que expones tu disciplina.

La forma de entrenar y prepararse mentalmente te llevará al cultivo de esa actitud más fuerte y más segura que forja al artista marcial. Como dice mi Maestro, da igual que compitas, que ganes o que pierdas, "siempre tienes que estar preparado".
No es fácil, primero has de controlar tu temperamento y sentimientos y no dejar que el miedo venza tus expectativas, con el paso del tiempo el aprendizaje de la actitud proporcionará capacidad para afrontar retos, para mejorar porque lo puedes trasladar a tu vida cotidiana y con la templanza de la actitud marcial ganarás. Eso siempre ha de perdurar en el tiempo al margen de las técnicas que sepas o la destreza con la que combatas.

Los grandes maestros persiguen la limpieza del espíritu, llevan tatuado en su interior el desarrollo de la persona y del artista que se aúnan en esa actitud marcial dentro y fuera del tatami. A mí me apasiona aprender de ellos y de los compañeros que son el vehículo para tu superación.

Aprende todo lo que puedas y más porque no es un simple deporte, consigue canalizar la agresividad de muchas personas y reeducar actitudes para que veas el mundo con otros ojos.


Disfruta aprendiendo y viviendo sanamente.